Día Mundial del braille

Día Mundial del Braille. Louis y el método

En el Día Mundial del Braille recordamos a Louis Braille, sus predecesores y el método de lecto-escritura que trajo luz al mundo de las personas con discapacidad visual.

Día Mundial del Braille

El 4 de enero se celebra desde hace tiempo el Día del Braille pero no fue hasta 2019 que se hizo de manera oficial.

La efeméride fue acordada por la ONU en su reunión del 17 de diciembre de 2018.

Con el Día Mundial del Braille se quiere reivindicar un mayor uso y reconocimiento de este sistema de lecto-escritura. La fecha no es al azar sino que sirve para conmemorar el nacimiento de Louis Braille, su creador.

Hoy en día con tanta tecnología alrededor nos parece que el braille no es tan importante para la inclusión de las personas con discapacidad visual. Sin embargo, su aparición fue una gran revolución y lo sigue siendo.

El braille ha permitido la alfabetización y el acceso a múltiples escenario que serían impensables hace 200 años. Pero, sobre todo, ha supuesto una mejora en la calidad de vida de muchas personas. Independencia, autonomía, conocimiento…

Aunque ya se ha implantado en algunos ámbitos (medicamentos, mobiliario urbano, edificios públicos…) hay que reconocer que es necesario seguir conquistando muchos otros ámbitos. Por ejemplo en el empaquetamiento de productos, o packaging.

Uno de los grandes logros de los últimos años en cuanto a la alfabetización mediante el braille es el Tratado de Marrakech. Este acuerdo permite que obras adaptadas (braille o audio u otros) se puedan compartir de manera gratuita. Incluso entre países.

El creador: Louis Braille

El personaje Louis Braille quedó eclipsado por el sistema de lecto-escritura que él mismo desarrolló ya al que le dio nombre.

Louis Braille vivió en la primera mitad del siglo XIX en Francia (1809-1852). Nació en Coupvray. A los tres años sufrió un accidente con un punzón en el taller de su padre. Aunque fue en un ojo, la infección se pasó al otro y a los 5 años se quedó totalmente ciego.

A los 10 años, se traslada a París, al Instituto Nacional de Jóvenes Ciegos que había sido fundado por Valentín Haüy. Allí conoce el método de lectura que este había inventado: letras en relieve. Y también el de Charles Barbier (de ambos hablaremos más adelante).

A los 13 años empezará a desarrollar su propio método a partir de la idea de Barbier y esa será su misión a lo largo de toda su vida: conseguir un sistema con el que poder escribir y leer tanto textos como matemáticas o música.

Finalizada su formación, siguió en el Instituto pero como profesor. De ese modo pudo seguir perfilando ese código de seis puntos que conocemos hoy en día.

Braille se murió de tuberculosis en 1852, a los 43 años y nunca pensó que su método iba a tener tanta repercusión.

Aunque no existe una biografía «oficial» de Louis Braille, te recomendamos un libro muy interesante de Coia Valls, titulado Los caminos de la luz. En él descubrimos una biografía novelada fruto de una concienzuda investigación y que podríamos tomar como punto de referencia para conocer a Louis y el inicio de su método.

Artículo: Los caminos de la luz, de Coia Valls. Reseña del libro.

Una de las frases más ilustrativas del libro es la que en palabras de Braille dice: «Un punzón me hirió el ojo y me hizo perder la vista. Otro ha facilitado que todos los ciegos, a partir de ahora, podamos ver con la yema de los dedos«.

Y efectivamente así es. El punzón fue la primera herramienta para escribir el braille en hojas. Una arma de esperanza para el futuro.

Breve historia del método braille

La historia del braille es la historia de un hito histórico. Una revolución para las personas con ceguera y discapacidad visual.

Sin embargo, al principio este método tuvo casi más detractores que apoyos. Había miedo de que las personas ciegas tuviesen independencia y no necesitaran ayuda. Y sobre todo que tuviesen un código «secreto» que los demás no podían entender. (Hay que pensar que por aquel entonces, las personas con discapacidad visual eran consideradas ciudadanos de segunda y objeto de burlas y otras vejaciones).

Quizá podemos iniciar la historia del braille con dos predecesores: Valentín Haüy y Charles Barbier.

Haüy fue el fundador del Instituto Nacional de Jóvenes Ciegos de Paris. Su compromiso lo llevó a crear un método de lectura que consistía en letras en relieve. Igual que las que utilizaban las personas videntes pero en mayor tamaño. Una buena idea para empezar pero poco efectiva.

Avanzando unos años más nos encontramos con Charles Barbier de la Serre militar francés obsesionado con los lenguajes codificados.

Fue el creador del sistema en el que se basó Louis Braille para su método. El de Barbier se llamaba «Escritura Nocturna» y se basaba en la Sonografía (es decir en sonidos, no en letras). Fue concebido en 1822 para que los oficiales franceses pudieran transmitir mensajes sin necesidad de luz.

Su sistema (con puntos en relieve) se basaba en una cuadrícula de 2×6 en la que cada cuadro correspondía a un fonema determinado en francés. Esto unido a la escasez de símbolos hacía complicado y demasiado corto el alfabeto para ser usado en la lectura convencional.

En su periplo buscando reconocimiento de su alfabeto, Charles Barbier hizo una demostración en el Instituto de Jóvenes Ciegos ante algunos de los alumnos más aventajados, entre ellos Louis Braille. Tenía 13 años.

A partir de ahí su obsesión fue perfeccionarlo. Reducir el número de puntos (a 2×3) ajustándolo al tamaño de la yema de los dedos.

De ese modo, creó hasta 63 combinaciones que pudo adecuar a muchos ámbitos: lectura, escritura, matemáticas, música… Luego vendría el ajedrez, formulaciones químicas…

Actualmente el braille sigue vigente e incluso hubo intentos de unir tanto el braille como la tipografía impresa. Es el caso de Braille Neue.

¿El braille es cosa del pasado?

Actualmente hay gente que considera que el braille es cosa del pasado y que desaparecerá. Eso sería un gran error. Igual a que desapareciese la escritura manual o impresa.

No es solo acceder a la cultura, son muchas más cuestiones las que están relacionadas con este sistema de lecto-escritura.

El braille permite su lectura tanto en vista como en tacto lo que lo convierte en un método inclusivo donde cualquier persona que lo quiera aprender puede utilizarlo sin problema.

El braille fue para las personas ciegas como el invento de la imprenta. La apertura a un mundo de conocimiento antes inimaginable.

Hace ya unos años nos preguntamos si tiene fecha de caducidad el braille y parece que la pregunta aún sigue vigente.

¿O del futuro?

Desde nuestra perspectiva creemos que es muy difícil que el braille desaparezca. No concebimos un mundo inclusivo sin él.

De hecho, el braille se ha ido actualizando, aliándose con la tecnología y ofreciendo posibilidades para todas las personas.

Podríamos poner muchos ejemplos:

  • El método Braitico para aprender braille donde la tecnología se asocia con los seis puntitos.
  • Las «líneas braille” que, conectadas a un ordenador (u otro dispositivo), permiten leer en braille lo que aparece en una pantalla. Y también escribir.
  • El programa Edico que permite transcribir fórmulas matemáticas o químicas complejas a braille.
  • Lectores electrónicos (de e-books) en braille, como en el caso de Braibook.
  • Un teclado braille táctil para teléfonos Android.
  • Y muchos otros dispositivos más.

Incluso LEGO se ha comprometido con las personas con discapacidad visual y ha introducido el braille en sus kits de diferentes modos:

Sin duda, el 4 de enero es un día para celebrar y reivindicar el uso del braille. Ha dado muchas alegrías y satisfacciones y seguro que puede llegar a más ámbitos y personas. Sigamos luchando por eso.

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