unos dados de colores con un título: la diversidad siempre suma

Visibilizar la discapacidad: ¿inclusión o exclusión?

¿Donde esta el límite entre la visibilización positiva y negativa? ¿Entre incluir y excluir? ¿Es necesario marcar o señalar a una persona por su discapacidad? Comencemos a visibilizar el debate.

Visibilidad y discapacidad

Es evidente que para entender la discapacidad (como cualquier otro aspecto) es necesario darle visiblidad, normalizarla… hacerla cercana a la sociedad.

Multitud de campañas se han lanzado a lo largo de los años para mostrar que todos somos diferentes pero también somos iguales. Algunas con más éxito o más acierto que otras. Todo hay que decirlo.

La tarea de visibilizar no debe tomarse a la ligera. No debe exagerar, ni victimizar, ni crear héroes por una nimiedad. Vale que todos tenemos nuestras hazañas diarias pero hay ciertos medios que tienden a exagerar acciones realizadas por personas con discapacidad a diario. Más que visibilizar, nos hace extraños. Como si eso fuera un logro y no nuestro día a día.

Pero la cuestión que me trae hoy es un poco diferente.

Durante la entrevista con Asturias Baja Visión surgió un debate muy interesante que realmente no me había planteado en profundidad:

«¿Qué opinas de llevar un distintivo de baja visión?»

Aunque aquí hablamos de baja visión porque es mi condición, pero podría aplicarse a cualquier otra discapacidad o situación.

La verdad es que la pregunta se las trae y, aunque al final os pondré el vídeo con la conversación, os comentaré un poco mi razonamiento totalmente personal.

Una sociedad que debe comprender

La visibilidad (y por tanto la inclusión) depende de la sociedad en su conjunto. No basta con informar, mostrar o destacar una discapacidad si al otro lado no hay alguien interesado en conocer o al menos intentar entender

Hay quien dice que es pesimista pensar que el mundo ha perdido valores. Yo sigo manteniendo cierta esperanza pero sin embargo hay múltiples ejemplos que muestran la poca empatía, el mirarse al ombligo e incluso atacar a aquello que no se acepta o es diferente. De ello hablamos en nuestro artículo: «Diversidad, inclusión y respeto. Reflexión«.

Y también se dice mucho eso de que esta crisis del Covid saldremos mejores personas. Alguna duda tengo yo al respecto.

Visibilizar la baja visión

Partimos de que la condición de baja visión es difícil de explicar. En la mayoría de casos no existen pistas o rasgos que puedan mostrarle a los demás que tenemos una necesidad o un problema.

Esto mismo ocurre con muchas otras discapacidades: psicosocial, intelectual, auditiva, orgánica, etc.

Esa «no diferencia» provoca que la situación de muchas personas con discapacidad sea invisible para el resto de la sociedad. Por esa razón, es más necesario visibilizarlas y normalizarlas. Sin embargo surge una duda ¿cómo se hace eso sin estigmatizar o marcar a una persona?

Ya os advierto de que la cuestión no es sencilla y puede llevarnos a debates, incluso internos, sobre cuál es la mejor opción.

Etiquetas, marcas, estigmas

Marcar o poner etiquetas por ciertos rasgos no me parece adecuado. Hay demasiados ejemplos históricos en los que eso de poner brazaletes, chapas u otras señales para diferenciar no trae nefastos recuerdos.

¿Que podría ayudar en ciertas situaciones? Por supuesto. Incluso en un determinado momento es necesario por seguridad pero llevarlo sin más todos los días…

Creo que, este punto podríamos hablar de visibilidad positiva y visibilidad negativa. Dos términos que aunque parecen tan lejanos podrían existir a la vez en una misma situación. Puede ayudarnos a diferenciarnos, a que nos ayuden si tenemos cierta discapacidad, pero al mismo tiempo alguna persona puede utilizar esa información para excluirnos. O para alejarse por temor.

La visibilidad negativa la relacionaríamos a esa categorización de las personas mediante símbolos. Muy propio del nazismo y otros regímenes. De hecho, en tiempos de los campos de concentración existía un distintivo para las personas que no estaban capacitadas, que eran ajenas a la sociedad, vagas. Se trata del triángulo negro invertido. Dentro de este grupo englobaba muchos tipo de personas y entre ellas las que tenían discapacidad. Su destino final, desgraciadamente era la eugenesia.

La etiqueta en este caso era un estigma. Una señal de exclusión de la sociedad.

En el mundo que vivimos hoy en día se siguen utilizando ciertos símbolos para diferenciar a las personas «diferentes». Bueno, todos somos diferentes en algún aspecto ¿no?.

El ejemplo más reciente fue lo que ocurrió durante la cuarentena por el covid cuando se promovió una campaña para que las personas con necesidades especiales que podían salir a la calle no fuesen increpadas por sus vecinos por estar fuera a horas a las que no se podía. El dichoso lazo o brazalete azul.

Me guardo mi opinión sobre la poca empatía que existe hoy en día. Sin embargo, te recomiendo nuestro artículo al respecto: «Lo que tenemos que aprender del autismo en tiempos de cuarentena«.

Por otro lado está la visibilización positiva. Dar a conocer las situaciones de una persona con baja visión (u otra discapacidad) y saber que existimos.

¿Aprobaríamos desde este punto de vista la distinción mediante símbolos?

Un uso de un brazalete, por ejemplo, como reclamación de derechos puede ser una opción. También puede ser útil en algunas circunstancias en las que tenemos cierta vulnerabilidad especial y nuestra identificación como persona con baja visión nos puede ayudar a ser vistos. Se me ocurre una comparación con los típicos grupos de campamento en que nos diferenciaban por colores para no perdernos cuando íbamos de excursión..

Por lo tanto, debemos ser muy cautelosos en esto de visibilizar. Queriendo hacer algo positivo podemos caer en el estigma; en apartar una persona de las demás; en incidir en que es diferente.

El proyecto Tengo Baja Visión.

Llegados a este punto y pare rizar más el rizo, me gustaría hablar de la Campaña Yo Tengo Baja Visión.

Hace ya dos años que hablamos de esta iniciativa cuyo fin era visibilizar a las personas que tenemos baja visión. Vaya, a aquellas que tenemos bastantes problemas de visión pero que no se nos nota a simple vista o no usamos un bastón o llevamos un perro guía.

Nos pareció (y nos sigue pareciendo) un proyecto muy interesante en su objetivo y sus reclamaciones. Sin embargo, hay algunos aspectos que nos hacen replantearnos ciertas cuestiones relacionadas con la inclusión o no inclusión y también con los valores o creencias personales.

Y se trata de lo de usar un símbolo para diferenciarnos. Tienen una amplio merchandising con chapas, camisetas, gorras, marscarillas… Y os los recomiendo porque están muy chulos y apoyo su compromiso y su objetivo.

Aunque volvemos a las dichosas etiquetas… Pero si no las usamos ¿cómo podemos identificarnos? ¿Un debate sin solución?

El proyecto. como tal, es ideal como un toque de atención. Una buena idea para ir educando. Como un paso transitorio para que en un futuro no sea necesario marcar a nadie. No sé si esa es la intención.

También hay que reconocer que mucha gente está super contenta de poder diferenciarse de esta manera. Cada uno tiene su propia perspectiva

Una decisión personal

Con todo, lo de llevar o no un distintivo es una cuestión muy personal. Cada uno debe valorar sus principios, su forma de ser, sus necesidades… y decidir lo que más le satisfaga.

No por llevar un distintivo eres más luchadora o menos, ni por no llevarlo no quieras normalizar la baja visión.

De hecho, un día puedo levantarme y decidir poner esa camiseta tan chula que pone Tengo Baja Visión porque sí, porque me apetece. Como puedo hacer con cualquier otra reivindicación: cuidar el planeta, el no a la homofobia, preservar a lingua galega… Pero llevarlo cada vez que salgo me parece demasiado. Señalarme, marcarme.

El uso de un distintivo debe ser una cuestión que hagamos de forma deliberada. No porque nos la impongan o porque nos la autoimpongamos por la reacción de los demás.

En el siguiente vídeo debatimos sobre la cuestión con Asturias Baja Visión:

Vídeo Ditintivos par reconocer personas con baja visión – Asturias Baja Visión

Y para finalizar, nos quedamos con las preguntas en el aire:

¿Por qué queremos clasificar o marcar a una persona por su diferencia? ¿Hay necesidad de ello? ¿Qué otras alternativas tenemos?

¡Cuidado! Queriendo visibilizar podemos caer en el estigma; en apartar una persona de las demás; en incidir en que es diferente, en que nos vean como extraños.

¿Y tú que harías? ¿Te pondrías un distintivo?

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