En 2025 celebramos los 200 años del braille, un sistema que revolucionó la accesibilidad para las personas con discapacidad visual y que sigue siendo clave en un mundo cada vez más digital.
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Comenzando 2025
Comenzamos el año con el propósito de restaurar la periodicidad del blog y nada mejor que estrenar esta nueva etapa que con un artículo dedicado a un acontecimiento histórico: los 200 años de la creación del braille.
Este sistema transformó la vida de millones de personas con discapacidad visual en todo el mundo. Una herramienta, un símbolo de autonomía, alfabetización e inclusión..
Hablamos sobre él en este artículo y también le dedicamos un vídeo en nuestro canal de Youtube Proyecto Glirp:
El braille
El braille es un sistema de lecto-escritura táctil diseñado para personas ciegas o con baja visión. A grandes rasgos, consiste en celdas de seis puntos en relieve que se combinan para formar letras, números, símbolos e incluso notas musicales. Este sistema ofrece una gran autonomía a todos sus usuarios.
Si quieres saber más sobre este sistema y algunas curiosidades relacionadas con él no te pierdas nuestro artículo: 10 datos sobre el braille que deberías conocer.
Louis Braille. El genio detrás del sistema
Louis Braille nació en Francia en 1809 y perdió la vista a los tres años debido a un accidente. A pesar de su discapacidad, fue un niño y estudiante precoz. Con tan solo 15 años, creó el sistema que llevaría su nombre. Para ello se inspiró principalmente en el método de escritura nocturna del militar Charles Barbier, pero simplificando y adaptándolo a sólo 64 combinaciones. Un interesante proceso del que hablamos en el artículo Louis y el método.
El sistema braille se presentó por primera vez en 1825, pero no fue reconocido oficialmente hasta muchos años después de la muerte de su creador. Y cada año el 4 de enero se celebra el Día Mundial del braille para visibilizar y poner en valor su importancia.
Hoy en día, su legado es inmenso y sigue más vigente que nunca. Ya sea en libros, juegos de mesa, juguetes, productos etiquetados, tecnología… e incluso en los famosos LEGO.
Un sistema con pasado y con mucho futuro
Aunque hoy en día la tecnología haya acaparado todos los ámbitos de la vida, el braille sigue siendo un pilar fundamental para la accesibilidad y la inclusión. Ha evolucionado y se ha adaptado a los nuevos tiempos gracias a las nuevas tecnologías.
Existen dispositivos electrónicos que lo han incluido de manera muy efectiva: pantallas y teclados braille que permiten a las personas ciegas acceder a la información digital, libros electrónicos, teclados virtuales como el de TalkBack, y muchos otros incluyendo la impresión 3D.
Sin embargo, el braille tradicional escrito y leído sigue siendo crucial para el aprendizaje temprano. No sólo es una herramienta de alfabetización sino que también ayuda a desarrollar otras habilidades que no se pueden lograr con los audiolibros o los lectores de pantalla, por ejemplo. Leer en braille fomenta una comprensión profunda del lenguaje y la ortografía.
Más información
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Felicidades por retomar la periodicidad del blog y, por cierto, enhorabuena por escribir correctamente el nombre de este sistema en minúscula, como debe ser. Yo últimamente lo escribo con una sola ele y no con dos, porque soy de Argentina —donde lo pronunciamos «braile», como «león»— y concuerdo con la RAE en que, ante esta circunstancia, tratándose de la denominación de un invento o sistema ya no utilizado como nombre propio, la escritura lleísta no resulta justificada desde un punto de vista lingüístico.
El 4/1 participé en un programa de radio de mi país precisamente en relación con el Día Mundial del Braille y decía justamente esto de la comprensión profunda de la ortografía: que incluso si uno en la vida diaria no usa líneas/pantallas braile y materiales impresos en este sistema, por más que se sirva exclusivamente de lectores de pantalla con síntesis de voz, saber leer y escribir en braile aporta una comprensión del idioma que no se logra con TTS, en el sentido de que sin saber braile no sabríamos redactar bien absolutamente nada en una computadora o teléfono. Y es que incluso si uno fuese lo suficientemente prodigio como para recordar sin obra del braile la correspondencia fonema-grafema que en gran medida caracteriza a nuestro idioma y memorizáramos —también sin nociones de braile— la distribución de las letras y los números en un teclado tradicional, careceríamos igualmente de un entendimiento adecuado de los signos de puntuación.
Seguro ya lo habréis leído, pero, por si no, os recomiendo echar un vistazo al anuario 2023 de los volúmenes «El español en el mundo» que publica todos los años el Instituto Cervantes. En el de ese año en particular, hay un capítulo llamado «Lenguajes para la inclusión» que contiene —sobre todo a título divulgativo— varios trabajos dedicados a estos temas, entre ellos al braile y a las lenguas de señas.