Tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad

Tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad: Verdad y prejuicios.

Esto de la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad o PMR es un tema que tenía pendiente. La cuestión era cómo enfocarlo, pero tras una reciente «multa» creo que ha llegado el momento de poner las cartas sobre la mesa.

Primero te contaremos cómo funciona esto de la tarjeta de aparcamiento, por si puedes y te interesa solicitarla y luego hablaré del dilema y las situaciones incómodas que a veces provoca.

La tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad

La tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad (o PMR) es una identificación personal e intransferible y facilita a las personas con dificultades de movilidad el estacionamiento y el acceso a cualquier servicio cercano.

Permite a su titular (conductor o no) poder estacionar en las zonas reservadas para tal fin así como otras ventajas que veremos más adelante. En este punto hay que matizar que la tarjeta sólo tiene validez cuando el titular va en el vehículo.

Sin embargo, es importante diferenciar entre la tarjeta de discapacidad y la de aparcamiento. No son lo mismo y ser titular de la primera no te garantiza tener la otra también.

La tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad es válida y se puede utilizar en todo el territorio nacional y también en el de los estados miembros de la Unión Europea, aunque las condiciones de uso pueden variar dependiendo del lugar en el que estemos.

El formato es de tamaño un poco más reducido que A5, de color azul celeste. En el anverso aparece el símbolo de una persona en silla de ruedas, la nomenclatura de tarjeta de aparcamiento en los diferentes idiomas de la UE, el periodo de validez, el número de tarjeta y el organismo que la expide. En el reverso aparece el nombre del titular junto a su fotografía, la firma, la fecha de expedición y la normativa aplicable.

Tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad
Tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad

¿Quién puede obtener la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad?

La tarjeta de aparcamiento es expedida por diferentes organismos pero para obtenerla debes estar incluido en alguno de los tres supuestos siguientes:

  • Tener reconocida una discapacidad igual o superior al 33% (acreditada en el Certificado de Discapacidad) y tener un baremo de movilidad reducida de al menos 7 puntos. Esta movilidad no afecta sólo a personas con discapacidad física sino también a otras enfermedades que reducen la capacidad de movimiento. Por ejemplo, la enfermedad de Chron.
  • En el caso de las personas con discapacidad visual, tener en el mejor ojo, una agudeza visual igual o inferior al 0,1 ( 1/10 en la escala de Wecker) con corrección o un campo visual de 10 grados o menos.
  • Ser una persona física o jurídica titular de vehículos destinados de forma exclusiva al transporte colectivo de personas con discapacidad. Que presten servicios sociales referidos en el artículo 3.2 del Real Decreto 1056/2014 a organizaciones pertenecientes al tercer sector.

Solicitud de la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad

Dónde solicitar la tarjeta

Aunque existe una normativa común para la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad, su expedición y su renovación es competencia de cada ayuntamiento. También es este organismo el que establece las ordenanzas municipales donde se especifican las zonas donde se puede aparcar y en cuáles no en cada ciudad.

Por lo tanto, para realizar la solicitud hay que ir al ayuntamiento donde se esté empadronado. Sin embargo, en algunas comunidades autónomas es posible hacer la solicitud de manera telemática.

Por norma general, la tarjeta tiene una validez de cinco años cuando el dictamen facultativo sea permanente. Si el dictamen es temporal, la tarjeta tendrá la misma validez que el dictamen.

Documentación necesaria para la solicitud

La documentación necesaria para poder solicitar la tarjeta de aparcamiento es la siguiente:

  • Certificado de empadronamiento
  • Dictamen Técnico Facultativo en vigor en el que conste el reconocimiento de movilidad reducida o discapacidad visual en los términos exigidos.
  • Dos fotografías de tamaño carnet en papel fotográfico
  • En el caso de que el titular sea menor es necesaria también la fotocopia del libro de familia
  • Cualquier otra que requiera el organismo de expedición

Renovación de la tarjeta

El trámite de renovación debe empezarse con un mes de antelación a la fecha de caducidad que se estipula en la tarjeta.

Sólo hay que presentar la tarjeta vieja, el formulario de solicitud y dos fotografías. En la renovación ya no es necesario volver a presentar la documentación referida a la movilidad reducida si tiene carácter permanente o definitivo.

En caso de robo también hay que volver a cumplimentar el formulario, adjuntar copia de la denuncia formulada ante los Cuerpos de Seguridad del Estado y dos fotografías tamaño carnet.

Beneficios de la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad

Los beneficios y obligaciones de la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad aparecen en el Real Decreto 1056/2014, de 12 de diciembre y fueron publicados oficialmente en el BOE el 23 de diciembre de 2014. Entraron en vigor en enero de 2015.

A continuación te explicamos los beneficios más importantes:

  • Aparcar en los lugares señalizados para personas con discapacidad. No existe un tiempo límite para el uso de la plaza.
  • Estacionar en otras zonas (carga y descarga, verdes, naranjas o azules, de la O.R.A , peatonales y paradas de transporte público) de manera gratuita siempre que no se cause perjuicio a otros vehículos o peatones y que no suponga un riesgo.
  • Parar en cualquier lugar de la vía, por motivos justificados y por el tiempo indispensable, siempre que no sea un riesgo para tráfico o peatones.
  • Acceder a vías, áreas o espacios urbanos con circulación restringida a residentes siempre que el destino se encuentre en el interior de esa zona.
  • Reservar plaza de aparcamiento, previa solicitud a la Administración correspondiente (normalmente ayuntamiento) y justificación de la necesidad del usuario (cercanía a su lugar de trabajo o vivienda).

A pesar de todo lo comentado, hay que recordar que cada municipio tiene sus propias ordenanzas para regular la movilidad. Y, por lo tanto, las condiciones de uso de la tarjeta de aparcamiento pueden variar dependiendo de donde estés, tanto en España como en el resto de Europa.

Uso de la tarjeta y sanciones

Como ya comentamos anteriormente, la tarjeta de aparcamiento de vehículos para personas con movilidad reducida sólo puede ser utilizada por su titular en vehículos de su propiedad o en cualquier otro, mientras sean empleados para transportarle.

Las plazas reservadas para personas con movilidad reducida son de uso exclusivo para aquellas que cuentan con la titularidad de una tarjeta que acredita dicha condición. Hacer uso de la misma de manera ilegal implica una multa que puede llevarnos a prisión.

Cuando utilicemos la plaza debemos dejar el anverso de la tarjeta totalmente visible en el salpicadero del vehículo (o llevarla permanentemente adherida al parabrisas, por ejemplo).

Es aconsejable llevar siempre también la documentación necesaria para su verificación (DNI y/o Certificado de Discapacidad).

Ilegalidades

Aparcar en una plaza reservada para personas con discapacidad es ilegal salvo que tengamos la tarjeta de aparcamiento para personas con discapacidad vigente. De lo contrario, la multa puede rondar como mínimo los 200 euros.

Por otro lado, si tenemos la tarjeta pero hacemos un uso indebido, incurriremos en un delito contemplado en el Código Penal que se castiga incluso con una pena que puede ir desde los 6 meses a los 3 años de prisión.

Un uso indebido puede ser utilizar una copia de la tarjeta, falsificarla, usar una tarjeta caducada, usarla sin ser el titular, etc.

Se procederá a retirar la tarjeta y no se podrá volver a solicitar en un plazo determinado dependiendo de la infracción:

  • Tarjeta caducada por menos de tres meses sin haber solicitado renovación y con el titular presente en el vehículo: 3 meses.
  • Uso de copia o tarjeta original caducada en plazo superior a tres meses: 6 meses.
  • Modificar o manipular la tarjeta: 2 años.
  • Uso ilícito de persona no titular: 2 años.

Prejuicios

Ahora pasemos al salseo del artículo.

Ya estoy un poquito harta de que cada vez que aparcamos en una plaza reservada para personas con discapacidad la gente se quede mirando sin ningún disimulo. Como si estuviésemos cometiendo algún delito.

Sí. Soy una persona con discapacidad, el coche es mío pero no puedo conducirlo. No, no soy usuaria de silla de ruedas ni de muletas. Pero sí, sí tengo derecho a tener una tarjeta de aparcamiento.

No debería dar explicaciones a nadie así como ninguna persona se debería meter en asuntos que no le incumben.

Esta sociedad está muy habituada a juzgar sin saber, a tirar mierda sin pararse a pensar en las circunstancias de los demás. O al menos no criticar por ello. Incluso hay quien ha dicho, cuidado que te pueden multar por usarla. ¡Pero si es mía!

La frase esa de «Piensa el ladrón que todos son de su condición» concuerda muy bien con situaciones vividas.

Curiosamente algunos de esos que tanto critican son los que usan las tarjetas de sus familiares fallecidos, o las tienen fotocopiadas, o las utilizan sin estar su titular en el vehículo. Y luego se quejan porque no hay plazas.

Ya os digo yo que por mi zona aparecen coches con tarjetas como setas. Puede ser una coincidencia de que vivamos tantas personas con movilidad reducida en el mismo sitio. No quiero ser mal pensada, pero…

Cuando nosotras vamos en el coche siempre intentamos aparcar en plaza normal. Si no es posible y hay de discapacidad pues la usamos. O sí hay varias libres de «disca» también.

¿Por qué no la usamos siempre? Pues la verdad es que puede haber gente que la necesite más que yo. Ese es mi defecto, demasiadas veces pienso más en los demás que en mí. Sí, soy un poco gilipollas en ese aspecto. Y más en la sociedad en que vivimos.

Muchas veces, de buenos somos tontos. Sin duda. Y si es un derecho que tengo ¿por qué no lo voy a aprovechar?

Supongo que, a medida que vamos creciendo y haciéndonos mayores, nos vamos dando cuenta de que, aunque fuese lo ideal, la vida no es color de rosa. Y por mucho que tú quieras hacer las cosas bien hay muchos que se aprovecharán de eso.

La multa

El colmo ya fue hace unas semanas. Vamos a coger el coche que habíamos aparcado en zona de discapacidad al lado de casa y nos encontramos con una multa. Decía que no se podía ver bien la tarjeta. La tarjeta estaba justo al ladito de la multa, que se escurrió con el parasol. Puede ser.

Cada día coches y coches aparcan en el sitio de discapacidad sin tarjeta (por un momentito, dicen) y otras infracciones que no voy a comentar porque no es mi cometido. Sin embargo, justo nos cayó la multa. Y aún encima llamas a la Policía para que venga a verificar que está todo en orden y te dicen que para eso no se mueven.

Alucino. Siempre cumpliendo las normas para que luego estés indefenso. Un coche que no molesta, que tiene ahí su tarjeta. Un coche registrado a nombre de una persona con discapacidad… Y sigue rondando la idea de que igual alguien quiso hacer la gracia de denunciar porque ¿cómo dos persona jóvenes van a tener una tarjeta de discapacidad para aparcar? Esas miradas al aparcarlo delatan a mucha gente. Yo no las veo pero mi acompañante sí.

No me quiero cabrear mucho con esto. Intentaré pensar en positivo. Me he intentado poner en contacto con la Policía Local por correo (tal y como nos indicaron) para informar de la situación pero sigo sin respuesta. Nos presentamos en las dependencias y nos dicen que esperemos a que nos llegue la multa. Esperaremos a ver.

Pero bueno, basta de filosofías por hoy. Seguiremos informando.

¿Y tú? ¿Utilizas la tarjeta de aparcamiento? ¿Has tenido alguna anécdota o incidente con ella? Cuéntanoslo.

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