Cómics táctiles. Parte IV: Un paseo en barca

Para finalizar con el repaso de los primeros cómics táctiles y el nacimiento de este nuevo arte o géneroo accesible os traemos el más reciente: Un paseo en barca.




En los medios se ha bautizado como el primer cómic para personas ciegas pero como ya hemos visto, ha habido otros proyectos anteriores aunque quizá desconocidos para el gran público.

 

Esta nueva iniciativa viene de la mano de un reconocido dibujante y guionista catalán: Francesc “Max” Capdevila (Barcelona, 1956).

 

El cómic forma parte de un proyecto mayor llamado “La ciudad que no se ve” elegido para representar a Cataluña en la Bienal Internacional de Arte de Venecia en el marco del proyecto Catalonia in Venice 2017: La Venezia che non si vede. Es una iniciativa del artista Antoni Abad y los comisarios Mery Cuestay Roc Parés y patrocinada por el Instituto Ramon Llull

 

La ciudad que no se ve” es una interpretación sensorial de la ciudad de Venecia desde la perspectiva de personas ciegas o con baja visión. El gérmen del proyecto tiene como base la aplicación móvil que ha creado Antoni Abad y que permite ir mapeando la ciudad a través de mensajes de audio donde las personas ciegas o con baja visión dejan sus opiniones o sensaciones al pasear por la misma. Estos archivos sonoros quedan almacenados en la web blind.wikiy así se puede acceder a ellos desde cualquier parte del mundo.

 

En este escenario, el cómic de Max Capdevilapretende ser una manifestación táctilde todas esas sensaciones y experiencias que recoge la web. Esa fue la tarea que le solicitaron los promotores del proyecto.

 

Un paseo en barca

 

“Un paseo en barca” es una historia gráfica corta de 16 páginas tamaño DIN-A4 impresas con resina para poder dar relieve a las imágenes dibujadas. 

 

Página donde se explica que significa cada símbolo o textura dentro del cómic.
Parte del glosario del cómic

De las 16 páginas: las dos primeras muestran un glosarioen el que se explican brevemente las claves de interpretación de ciertas texturas y onomatopeyas en forma de pictograma creadas exclusivamente para la obra (por ejemplo, un recuadro con puntos significa luz; si hay líneas onduladas, agua, y si son rectas es un muro). Las siguientes 14 páginas conforman el cómic propiamente dicho.

 

Cada página tiene dos viñetas y una sola palabra (en italiano e inglés y sus correspondientes transcripciones en braille). Este término permite contextualizar y poner en situación al lector con respecto a la imagen que va a percibir.

 

Ejemplo de página de cómic con dos viñetas una tipo mapa en la parte superior y debajo otra explicando la sensación que produce un remo.
Viñeta del cómic

En la viñeta de la parte superior se muestra, como si fuese un plano, el recorrido y la situación de la barca en los canales, y en la inferior, que es más grande en tamaño, se representan las distintas percepciones y sensaciones que experimenta una persona que navega por ese punto del canal: sonidos, olores, texturas…

 

El cómic está impreso sobre papel con una resina especial de color negro que proporciona la textura en relieve para el braille y los demás elementos táctiles. Y ese mismo color negro en contraste con el blanco del fondo hace que la obra no sea exclusiva para personas ciegas totales sino que pueda ser “leída” o experimentada por personas con baja visión o videntes totales.

 

A día de publicación de este artículo, la obra no se ha lanzado comercialmente sino que se incluye en el catálogo que describe y contextualiza el proyecto de Antoni Abad, diseñado por Avanti-Avanti Studio. Además, la tirada de este ha sido de 400 ejemplares y solo se pueden adquirir exclusivamente en la librería de la Biennale, en Venecia durante su celebración hasta el mes de noviembre 2017.

 

El lanzamiento del cómic como obra independiente depende de diferentes factores pero sobre todo de la cuestión económica ya que hoy en día la impresión en relieve con estas características es bastante costosa y supondría un elevado coste para el ususario final de la misma.

 

Sin embargo, puedes descargar el catálogo para la Bienal en su versión digital incluyendo el cómic “Un paseo en barcaal final de esta web del Instituto llul: “La Venezia che non si vede”.

 

La historia

 

El argumento del cómic es sencillo pero a la vez novedoso. Como señalamos anteriormente, muestra un viaje por los canales de Venecia resaltando especialmente las emociones que una persona siente al transitar por sus aguas. 

 

Todo comenzó con la organización de un taller en el que reunieron a tres alumnos del Master de cómic, que dirige Mery Cuesta en la Escuela Elisava de Barcelona, el profesor e ilustrador José Luis Merino y cuatro personas ciegas afiliadas a la ONCE. Del trabajo en grupos de dos compuestos por videntes e invidentes surgieron viñetas en bajorrelieves con arcilla que debían ser entendibles mediante el tacto por el resto de participantes del taller.

 

Esta experiencia le sirvió al autor para darse cuenta de la gran diferencia que hay en la representación de objetos por parte de las personas con ceguera de nacimiento y las que ven o han tenido resto visual en algún mometno de su vida. Además le ayudó a conocer aquellas técnicas y elementos del cómic que podía utilizar y cuales no.  

 

Según apunta el propio autor en su entrevista al periódico El País: “Finalmente vi la luz en un viaje a Venecia (…). Una de las actividades del proyecto son paseos en barca por pequeños canales de la ciudad, guiados por una persona ciega. Y en uno de estos viajes encontré tanto el tema del guion de la historieta como la manera de hacerlo”.

 

“(…) El cómic describe ese paseo en barca. Yo me monté en el paseo piloto, con Giulia Oblach, una joven invidente de nacimiento que iba contando todas las sensaciones que percibía a lo largo de un circuito de unos 20 minutos por pequeños canales. Me propuse trasladar gráficamente todas las sensaciones que se describían, de las que ninguna era visual”.

 

Durante cinco meses de trabajo, las diferentes versiones fueron enviadas a lectores invidentes y con baja visión tanto en Venecia como en Barcelona y estos fueron aportando opinones, correcciones y consejos que ayudaron a perfilar la obra.

 

Para esa tarea de plasmación de abstracciones en una obra que, por otro lado debe ser entendible por la gran mayoría del público, Max Capdevila tuvo que renunciar a muchas de las herramientas, elementos y protocolos del cómic. Acostumbrado a crear viñetas eminentemente visuales ha tenido que replantearse muchos aspectos que son esenciales en su día a día:

 

  • Dejar a un lado la utilización de sensaciones de perspectiva o profundidad ya que su representación no es viable en una magen en relieve. 
  • Evitar la utilización de lineas que se cruzasen entre ellas ya que una persona ciega no sabría en qué sentido leerlas o cómo desplazarse por la imagen. 
  • Ampliar el tamaño de elementos de la imagen para facilitar su identificación y comprensión. 
  • Mantener las proporciones del sistema braille. 
  • No utilizar líneas cinéticas, gestos o expresiones del rostro ya que son imperceptibles en pequeños personajes en relieve. 
  • Cambiar los bocadillos de texto por su concreción en una sola palabra contextual.
Al final el autor reconoce que: “Probé con personajes muy simples, pero los lectores no llegaban a la sutileza. Así que me desanimé, y me pasé a la abstración“. “En el proceso tuve que descartar uno a uno recursos propios del cómic. Los tenía casi todos vetados. Eran como las obras que hacían los autores de Oulipo. Trabajar con todas las restricciones posibles fue difícil, pero apasionante“.

 

Todas estas condiciones le llevaron a crear una obra sintética, esquemática y abstracta con imágenes muy parecidas a los pictogramas.

 

Para finalizar Max Capdevila explica que su obra es sencilla en cuanto a la historia pero que puede servir como punto de partida para el futuro de este arte: “(…) Su forma demuestra que el cómic, como arte joven, está muy lejos de encontrar sus límites”.

 

Os dejamos diferentes enlaces por si queréis leer las entrevistas o el blog de Max Capdevila y conocer más sobre “Un paseo en barca”:

 

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